jueves, 2 de abril de 2026

Hoy la clase la dan los pibes y pibas

 


Hace dos horas, adolescentes autoconvocados se reunieron en la Plaza Sarmiento, bajo este radiante sol de otoño, eligiendo invertir su tiempo libre en encontrarse.

Seguro hubo una cantidad de celulares tal en ese encuentro que sonrojaría a nuestros legisladores provinciales, cuya imaginación solo alcanza para establecer prohibiciones, en lo que se refiere a los chicos y chicas neuquinos. (De su necesidad de cuidados, espacios seguros y salud mental  poco se habla en la legislatura, extrañamente.)

Estos celulares, raíz de muchos males, fueron en estos días el medio que permitió a los pibes y pibas organizarse más allá de las inexpugnables paredes de nuestras escuelas.

Aun no sé cuántos fueron, de qué se trató la intervención de expertos ni quién hizo uso del micrófono abierto. Ellos necesitan hoy que los veamos y escuchemos a ellos. Hoy son ellos los que nos dan la clase a los grandes.

En la semana, si gustan, me contarán. O lo charlaré con compañeros y compañeras docentes que fueron invitados a participar.

Porque más allá de que esta convocatoria surge del dolor, es voz, es palabra naciendo, es red concreta (no solo virtual) tejiéndose en tiempo real.

Y me siento muy orgullosa de estas personas que hoy, en tiempos de individualismo descarnado, eligen ser comunidad, de pie, con sus inquietudes y demandas.

Les deseo que sigan encontrándose y haciendo oír sus preguntas y sus verdades. Que este no sea un final, sino apenas la introducción de la historia del mundo que hay que (re)construir, el que nuestros pibes y pibas anhelan.

A los adultos nos toca escuchar, aprender y hacernos responsables.

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